Un campeón con todas las letras: Nahuel Bontempo, los títulos que conquistó y su pasión por el futsal

El jugador de 28 años repasó las experiencias y los éxitos que consiguió en sus 10 años de trayectoria. 




Nahuel Bontempo es reconocido en el ambiente del futsal por ser un jugador táctico, de esos que en el 40x20 entienden todo del juego. Juega de último hombre y a pesar de sus 160 centímetros de estatura, su solidez defensiva se hace sentir por los delanteros que lo enfrentan. 

Debutó en primera con la camiseta de River, donde llegó a ser campeón. Formó parte de la Selección Argentina Sub-20, que salió campeona sudamericana por primera vez en su historia ante el dominante Brasil. Sus cualidades hicieron que el Pescara de Italia se interesara en él para llevárselo. Sin embargo, algunas lesiones y la distancia con su familia lo llevaron a volver a su país para vestir la camiseta de Barracas Central, donde estuvo cinco años y salió campeón de todo. Luego, en busca de otros aires dejó la de los “Guapos” para vestir la de los “Camioneros”, que soñaban con conseguir el ascenso a la máxima categoría del futsal argentino. Actualmente juega en el club Morán, que busca ascender a AFA.


Tu hermano Leonel es futbolista profesional ¿Por qué te inclinaste por el futsal?

-Al principio también jugaba en cancha de 11, pero me incline por este deporte porque me llamó la atención desde que arranque a jugarlo. Me gustaba más porque tenía más contacto con la pelota, no como en el fútbol, que por ahí no la tocas durante cinco minutos, acá es todo diferente. El juego es más entretenido porque es ida y vuelta constantemente, te descuidas un segundo y termina en gol. Eso siempre me gustó y hoy el futsal es mi pasión.


(Nahuel junto a su hermano Leonel)

Debutaste con 18 en River y saliste campeón ¿Cómo fue ese año?

-Fue muy lindo y todo muy de golpe. Empecé a principios de 2016 la pretemporada con primera y debuté a mitad de año con un gol. Después salimos campeones de la Copa Argentina contra Independiente, pero perdimos la final de la Supercopa contra Kimberley, para ver quién jugaba la Libertadores del año siguiente.



¿Cómo fue llegar a Europa? ¿Cómo te recibieron?

-Fue una experiencia única y hermosa. Para cualquiera que practique este deporte es algo muy lindo. Cuando llegué empecé a vivir con un italiano que jugaba conmigo, éramos nosotros dos en una casa y hoy en día somos amigos y seguimos hablando. La verdad que en el Pescara me recibieron de diez, no me puedo quejar de nada.

¿Cómo te imaginabas el futsal europeo? ¿Con qué te encontraste?

-Me encontré con un club de primer nivel. Todo lo que me habían dicho era verdad, eso ya me había sorprendido y cuando lo ves ahí es impresionante. Un club con todas las instalaciones, canchas de élite, vestuarios con kinesiólogos. Apenas llegué me recibieron con un bolso con toda la vestimenta del club.

Fuiste campeón del Final Eight Under 21 ¿Cómo viviste ese año? 

-Sí, con el Pescara ganamos la Copa Italia de lo que sería la reserva en Argentina. Teníamos un equipazo, jugué con el brasileño Vitinho Falceta, con  los argentinos Matias Rosa, Cristian Borruto, Lean Cuzzolino, que me hacían todo más fácil. Ese año fue de mucho aprendizaje, adquirí mucha experiencia y conocimientos.


(Campeón del Under 21 junto con los argentinos Matias Rosa, Cristian Borruto, Lean Cuzzolino)

¿Qué diferencias hay en el juego con el futsal latinoamericano?

-El juego no es tan intenso como acá, que hay mucha intensidad, que se corre y se mete mucho. Allá hay un poquito más de calidad porque los mejores jugadores están en esas ligas, los brasileños y los europeos, pero esa intensidad con la que se juega acá nos ayuda a equiparar con los europeos en los mundiales.

¿Por qué en Europa buscan jugadores sudamericanos?

-A los brasileños y a los venezolanos los llevan por el talento que tienen y a los argentinos, además del talento, más que nada por su competitividad. Nosotros somos muy competitivos y eso en Europa es algo que falta, es una pequeña diferencia que se nota.

¿Se puede vivir del futsal allá? ¿Qué cosas creés que habría que copiar?

-Allá el futsal es profesional cien por ciento, los jugadores viven de ello y se dedican a eso. Eso es una diferencia que hay con nuestro país, acá muy pocos jugadores pueden vivir del futsal.

¿Cuál fue el secreto de los éxitos en Barracas?

-Al principio soñábamos con pelear todos los torneos, pero nos parecía demasiado descabellado. Arrancamos ganando la Copa de Oro, que la ganamos bien y eso fue lo que nos llevó a ganar el torneo y la Liga Nacional, pero se fue dando todo muy natural, hacíamos lo que teníamos que hacer partido tras partido y se dio así. Fue una locura ese año, fue algo soñado en mi carrera.

(Los tres títulos que consiguió en Barracas)

¿Cómo atravesaron el doping positivo en la previa de la Copa Libertadores? ¿Por qué no quedaste involucrado?

-Fue todo muy rápido, en el lapso de dos semanas perdimos a nuestro cuerpo técnico y a los chicos que fueron desafectados por precaución para que no les diera el doping positivo en la Copa. Terminamos jugando los que no habían tomado el suplemento y algunos chicos de las inferiores que se sumaron, pero a pesar de eso ajustamos rápido la cabeza y estuvimos a la altura. Perdimos en 4tos de final contra Peñarol en el alargue, pero hicimos una gran actuación. Yo decidí no tomarlo ¿Por qué iba a tomarlo? Sí sin tomar nunca nada había ganado todo.


(Comunicado oficial de Barracas despidiendo al cuerpo técnico de Diego Pela y Germán Testa)


¿Cómo se dio tu llegada a Camioneros?

-Yo quería un cambio de aire, los cinco años que estuve en Barracas fueron muy lindos pero también cansadores. Me llamó el técnico de Camioneros, Juan Manuel López. Me comentó el proyecto de ascender de nuevo a la A y la verdad que me tentó porque sabía lo serio que era el club, con jugadores muy buenos. No arrancamos tan bien, pero tuvimos un cierre de campeonato muy bueno. Jugamos la final por el ascenso contra River, que fue ida-vuelta y les hice el último gol a falta de un minuto, que definió el ascenso.

(Final Vuelta- Gol ante River)

Hoy estás en el ascenso del futsal ¿Qué te sorprendió de la liga?

-Desde el primer día que llegué al Moran los dirigentes y la gente me recibieron de la mejor manera. Me puso muy contento porque era algo nuevo para mí, que venía de otra liga diferente como lo es AFA, pero me encontré con una liga muy competitiva, con equipos serios, con jugadores muy buenos que buscan llegar a la élite de nuestro futsal. No me esperaba encontrar este nivel.

(Presentación del Club Morán, vía Instagram)

Fuiste parte de la selección sub-20 que salió campeón sudamericano por primera vez y ante Brasil ¿Por qué lo ganaron? ¿Qué tuvieron que las demás selecciones no?

-Fue algo único e irrepetible porque ya representar a tu país es algo muy lindo, es un sueño que a cualquiera le gustaría cumplir. Formamos un grupo increíble. Teníamos jugadores muy buenos que formaban un equipo muy competitivo, pero quizás no teníamos esos jugadores que sobresalen. Salvo Kevin Arrieta y alguno que otro más, los demás jugábamos como equipo y fue por eso que le ganamos a Brasil, porque a ellos individualmente es muy difícil ganarles. 





(El plantel completo festejando el título)

¿Qué clase de entrenador es Diego Giustozzi?

-Aparte de lo mucho que sabe del futsal, Diego es un motivador, le llega mucho al jugador. Cada vez que daba la charla, salías y te querías comer la cancha. Te decía dos o tres cosas que después pasaban en el partido, entonces el jugador escucha y confía plenamente. Por eso nos llevó a ganar el sudamericano a nosotros y el mundial a la mayor.


(Diego Guistozzi, entrenador campeón del mundo y sudamericano sub-20, en 2016)

Fuiste sparring de la mayor y parecía que eras parte del recambio generacional ¿Te hubiese gustado jugar un mundial? ¿Estuviste cerca?

-Hubiese sido lindo jugar un mundial con la selección, es lo que todo jugador sueña, pero se que hay un gran nivel y en la mayor el filtro es mucho más chico. Yo creo que sí, cuando estuve en Barracas seguramente habré estado cerca, pero es difícil llegar a una convocatoria con el nivel tan alto que hay.




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